De prácticas en Bologna
Dos meses de prácticas en Bolonia, Italia, dan para mucho. Los primeros días son de ilusión y dudas. Apenas sé italiano y aunque me defiendo muy bien en inglés (y en italospanglish) pretendo acabar chapurreando lo suficiente como para manejarme en cualquier contexto cotidiano. La ilusión me viene de que me entusiasma comprobar que en cada sitio se trabaja de una manera, con presupuestos que, por mucho que sean válidos, no son los únicos ni, necesariamente, los mejores para todos. Las dudas me vienen de que el norte de Italia es caro, de una rodilla a la que tendré que enseñar a hablar (por lo visto la gente que se habla en alto, se mantiene joven más tiempo), y algún otro asunto familiar. Las dudas se disipan en cuanto me paso por la Asocciazione Terra Verde, donde haré las prácticas. La acogida, la forma de trabajar, las mujeres que están aprendiendo en el taller me han enganchado desde el principio. Voy a trabajar, sí, y estoy encantada. De 9:00 a 17:00, con un...





