Filomena a su pesar
A Filomena, por coincidir con el personaje de novela, también le pesaba ser Filomena. No cuando se veía graciosa, claro. Sino cuando se veía metepatas. Pero es que le entraban unas ganas irresistibles de espachurrar a los que osaban pisotear a sus amigos, aunque lo hicieran por pura ignorancia, Ya le pasaba de pequeña, en el cole, cuando algún maestro resabio vociferaba los errores sin entender que sus compañeros no veían el error. Le costó algún que otro castigo. De mayor se fue suavaizando la mala costumbre, pero de vez en cuando... No sólo corregía cualquier patinazo, sino que enfatizaba mucho la fuente de su información, añadiendo, si era posible, que era familia suya, como si los conocimientos se añadieran igual que el apellido, con sólo ser familia. Aquella última vez lo bordó, porque cuando intentaron refugiarse en un humilde grado de FP, ella dobló la apuesta diciendo...pero es que mi tío era ingeniero. No se si Filomeno, el de la novela de Torrente Ballester, ...






