Moscas cazadas al vuelo (Como tú dirías)
Cosas mías:
Haberme preocupado por lo de los demás como si fuera mío cuando no tenìa edad de hacerlo.
Hartarme de lo que me molestaba, antes de tener la edad suficiente para saber que me harto más de lo que no me gusta en comparación con lo que me satisface, podría saborearlo más.
Esa manera de ponerme incondicionalmente al servicio del que me hace la puñeta por el mero hecho de suponer que es el que más me quiere, lo bien que se venden algunos roles... (Además ya sabemos que la valoración de eso del querer es sumamente personal... Te pueden querer más que a nadie pero de una manera que a tí no te beneficia ni lo más mínimo)
Tal vez un exceso de sabihondez basada en... lo que nos ofrecieron y nos creímos. Haber rechazado a personas por esos baremos o simplemente no haberlas disfrutado. (¡Qué dolor!)
Tragar abusos creyendo que si no lo hacías eras tacaño. A veces viendo los abusos como normales, la rara era yo, uf.
Ser un poco melona, en mi empeño de autonomía a veces peco de escuchar poco, como si confiara solo en mi intuición y muy poco en lo que me dicen.
Haber disfrutado de mi trabajo mucho, también de mis hijos.
Tener ganas de descifrar las cosas, de aprender, aun siendo un poco vaga para conseguirlo.
Disfrutar de la luz, del color, del agua, del viento, del fuego, del barro, saber que me centran.
Disfrutar de relatos de gente corriente que es extraordinaria en su manera de afrontar lo que le toca, que tiene coraje, que es valiente, luchadora, a veces sin saberlo.
Valorar el sentido del humor y del amor cono las mejores armas para el día a día, (aunque no siempre las consiga).
Como experto en moscas, cazadas, cual Sastrecillo Valiente que mató siete de un golpe, con un periódico doblado en cuatro no tengo rival, caen como tales! ¡Zas! :))))))
ResponderEliminarEn cuanto a las tuyas, das la impresión de que volaban de aquí para allá... De arriba abajo, derecha e izquierda, algo erráticas, pero igual de molestas...
(Como tú dirías)
Abrazos Loles.
Jajajaja, ole ese sastrecillo!!
ResponderEliminarLas mías se escondían en la sombra. Sólo necesitaba un poco de luz para encerrarlas en mi puño.
Un abrazo Ernesto